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Meiji:Levantamientos samurai. (Por Ignacio Pasamar)

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La llegada en 1853 de las naves negras y la diplomacia del cañón del comodoro Perry, inició un periodo sumamente convulso en Japón.

En un primer momento, los clanes antibakufu (antishogunales) exigieron que los Tokugawa realizaran su función de proteger Nipón de los extranjeros expulsándolos (el emperador les tenía pánico) mientras que el bakufu se veía impotente para cumplir esta misión.

En realidad, los samurais de clase baja, viendo una posibilidad de promoción social, se habían alineado con el Mikado, convirtiéndose muchos de ellos en ronin. Kyoto se transformó en una ciudad sin ley: las diferentes facciones se asesinaban sin piedad. El emperador continúa siendo un títere en manos de los clanes que han salido perjudicados de la unificación llevada a cabo por Tokugawa en 1600, tras la batalla de Sekigahara y el sitio del castillo de Osaka, principalmente los clanes Satsuma y Choshu.

Caron1663

Además de estos movimientos nobiliares, se lleva a cabo un intento de revolución social por parte de los samuráis de clase baja que han ido perdiendo status y prebendas en estos dos siglos y medio.

Diferentes sucesos (en especial el batalla del estrecho de Shimonoseki) harán ver a la facción del emperador lo fútil de su postura shonno joi (reverenciad al emperador y expulsar a los bárbaros) y adquieren la consciencia de que, para mantener la independencia del Japón (los sucesos de la guerra del Opio en China mediatizaron sobremanera la postura nipona) y poder negociar con los occidentales en condiciones de igualdad, necesitaban modernizar su país y sus fuerzas armadas, en suma, necesitaban aprender de los extranjeros. Esto marco un cambio de actitud de la facción del mikado.

La guerra Boshin marcó el final del shogunato y la restauración del Mikado. Sin embargo, el camino que empieza a seguir el nuevo país, no es satisfactorio para algunos de aquellos que han participado en el nacimiento del mismo, en concreto, esos samuráis que veían su oportunidad en el apoyo al emperador. Tras la disolución de la república de Ezo (véase HDLG 11: https://hrmbookstore.es/divulgacion/825-historia-de-la-guerra-n-11-9772530037009.html) el proceso de modernización del Japón supone la progresiva pérdida de los privilegios de la clase samurái.

Saigo Takamori, uno de los principales artífices de la restauración Meiji, defenderá declarar la guerra a Corea como un modo de restituir a los samuráis en su papel. Viendo que la postura que triunfará es la de no embarcarse en una guerra que retrasaría la proyectada modernización y que, además, debilitaría al país frente a los occidentales, dimite de su cargo en el nuevo gobierno y se recluye en Kagoshima, en los dominios de su clan (Satsuma), donde fundará diversas escuelas que difundan los valores y conocimientos tradicionales de los samuráis y que acogerán miles de alumnos.

En este ambiente, se producen las primeras rebeliones samuráis:

En 1874, en Saga (Kyushu) Eto Shinpei se levanta con 3000 samuráis contra la tibieza de las medidas adoptadas en la cuestión de Corea. La revuelta es aplastada tras la toma de la capital del dominio y Eto se refugia en Kagoshima, protegido por su antiguo compañero, Saigo Takamori, en el nuevo gobierno japonés (del que dimiten juntos).

Aunque Takamori intentó convencerle de que no recompusiera la revuelta, Eto fue capturado y decapitado mientras lo hacía.

Nanpaku Eto Shinpei

En 1876 se rebeló Shinpuren, en Kumamoto. 200 samuráis formaron la Liga del Viento Divino y atacaron guarniciones imperiales llegando a matar a su comandante. 2000 soldados se enfrentaron al contingente samurái derrotándolo. Los supervivientes cometieron seppuku.

Simultáneamente, en Hagi (Choshu) se produce un levantamiento. El líder es rápidamente capturado y la mayoría de sus seguidores cometen seppuku.

Sin embargo, será en 1877, cuando se produzca la revuelta más importante: la de Satsuma, dirigida por Seigo Takamori y cuyo final conllevará la desaparición de la clase samurái.

satsuma samurai battle

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